06/05/19 I Negociación y crisis
El kirchnerismo y el FMI: la razón final para la ayuda del organismo a Macri


El factor que determinó este cambio de posición provino, curiosamente, de fuera del Gobierno. Los embajadores que el FMI tiene como contactos dentro del kirchnerismo asumieron que la posición oficial del principal frente opositor es la de aceptar como un acto de estado la firma del acuerdo con el organismo y el país, pero llamar rápidamente, en el caso de triunfar en las próximas elecciones, a una renegociación profunda del stand by vigente. Pero, a diferencia de lo que supone el organismo, el kirchnerismo pedirá una flexibilidad en la firma y una mejora amplia en los términos fijados. Desde el FMI se sabe que se debe negociar el acuerdo. El responsable del caso argentino, el italiano Roberto Cardarelli sabe desde el primer día que el stand by, en los términos fijados, es imposible de cumplir en el mediano o largo plazo, y que se debe discutir una extensión de los plazos. Cardarelli siempre supo que el vigente es un acuerdo de estabilización del dólar (poco exitoso hasta acá), pero que para 2020 hacia delante se necesita modificarlo a la modalidad de Facilidades Extendidas. Los plazos serían mucho más beneficiosos para el país, pasando de cuatro a 9 o 10 años, y a una tasa de interés menor a 4% anual (algo utópico para la Argentina de más de 900 puntos de riesgo-país). El país podría incluso negociar una ampliación por unos u$s10.000 millones más, con lo que las obligaciones de pago de deuda de 2020 y 2021 estarían ya salvadas. Sin embargo, las exigencias del FMI al Gobierno que renegocie el acuerdo serían duras. El organismo, sí o sí, pediría dos reformas impostergables según su visión: la laboral y la previsional. No en vano fueron dos de los 10 puntos que el Gobierno quiere que la oposición suscriba, en su acuerdo de gobernabilidad presentado en sociedad el jueves de la semana pasada. Esto, además de continuar con la ejecución del plan de déficit cero cerrado en el stand by vigente, y que incluye para 2020 un leve superávit.
El kirchnerismo piensa en otra cosa, y así lo hizo saber tanto de manera pública como privada. Si bien los seguidores de Cristina de Kirchner reconocen la firma del acuerdo con el FMI como una decisión de Estado, no están dispuestos a mantener el acuerdo en los términos actuales. Según lo que dijo Máximo Kirchner el jueves de la semana pasada, en un acto partidario en la Facultad de Medicina, el FMI no es prioridad para el kirchnerismo. Antes, Axel Kicillof le aseguró a un grupo de fondos de inversión a los que recibió en su despacho del Anexo de la Cámara de Diputados, que al FMI se le pagará “lo que se pueda”. El último ministro de Economía del kirchnerismo (con acceso directo a Lagarde desde sus épocas de funcionario) les dejó claro además que no están dispuestos a negociar ni una reforma laboral ni previsional, y que las discusiones serán “duras”. En síntesis, descarta de plano el principal referente opositor la propuesta de cambiar a un Facilidades Extendidas. Y que, en todo caso, lo que habrá es una renegociación para los plazos y las posibilidades de pago del país, según las consideraciones desde Buenos Aires.
Esta posición llegó a oídos de Lagarde hace 10 días, y desde ese momento la directora gerente del FMI decidió que, otra vez, había que salir al rescate del Gobierno de Mauricio Macri, aun demoliendo la ideología de protección de los dineros del organismo como bandera. Con información de Ámbito.com